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miércoles, junio 06, 2012


Poema Megalómano



Incendio montañas
liposucciono algún mar
enciendo las estrellas
esta noche

y las apago ½ hora después

recorro lento cada camino
cubro de huella del inicio al fin conocido

miro llover e inundo
aquello que fue tu fuego/sueño

ser el dueño del terreno
y cuidarlo con la locura / de un Hitler más

despertar llorando / dormir en risas insoportables

fundo todas las monedas
para moldear una cama bien ancha
y la hagamos crujir
hasta invertir los polos

volar y cubrir los cielos, todos,
comer alimentándome de todas las nubes
hacer de mil rayos todo un escarbadientes
lavar mi cara con tormentas
con todo el granizo
un Gin Tonic sobrenatural en la puerta del nido habrá

ser el Ángel de todos los pecados

Un rey en soledad

Un hombre cano

no recuerda sueños
ni sabe si despierto está

GG
14.4.12


Innertial Song (Viaje Ortopédico)



En pleno derecho al fuera de foco y el absurdo del encuadre necesario. Un viaje importantes. Extimista.


































sábado, abril 21, 2012




Exposicion de Pinturas
Plus verba
Gaston Guzman






12 de mayo 2012
20 hs.
Restaurante Madeinterranea
Plaza Uncibay Nº 8. malaga
Contacto Tel: 600364375
www.hugoconnor.blogspot.com

domingo, abril 15, 2012

BEBE rey








Morder árboles al paso
comprar un dinero limpio
con la palabra lavar
cantar que caigan las paredes
y caigan
saltar, saltar, saltar, saltar,
71 veces saltar
luego ver
la cascada batida horizontal
comer -con permiso- una vaca
dos vacas -tres vacas- o cuatro
como un carnicero lunar
la cosa más invisible
sobre mi zapato soy y
veo a través del petróleo
a los ya dinosaurios gliptodontes
jugar pokar con el pez de tu coche
nunca me suena el teléfono apagado
la luz roja del garito se inflama
cuando llego con “el” hambre
las carnes se deshacen
se hace humo de los cigarros
las cadenas todas tiradas
hacen las agua mella
al río de las canillas de un rey
que bebe que bebe que bebe
que bebe como bebe rey

GG, Málaga, 13.04.2012

sábado, marzo 24, 2012

miércoles, febrero 08, 2012

reencarnación carne viva 2009-02-25



Estoy mirando desde hace días todas las sombras del piso desde un nuevo punto de vista, las sombras y las otras sombras.
Hoy cerré una ventana, que justo ahora da a mis pies, de una manera diferente, es decir, que no la cerré totalmente, solo la acerqué a su cierre, la entorné. En fin, que miraba el pequeño reflejo que ésta produce hacia el techo gracias a la luz del exterior, un pequeño reflejo semi circular, un halo suave y de color ambarino. Una breve sombra lo recorta un instante.
Nada, el silencio en la noche de silencio del casco antiguo de Marbella, silencio que dura un instante más, como a cámara lenta, sobredimensionando todo. Algunas gotas a través de las paredes, una risa lejana con pasos. O el sonido de la ventana abriéndose... Abro los ojos.
Debo explicarme mejor. Lo que llamo ventana son unas hojas de madera que cubren los cristales de la ventana, unos postigos, y al cerrar éstas, o éstos, o entornar, o pocoabrirocomosediga, se produce el efecto al que me refería. Entonces, que la hoja de madera ésta, que debo aclarar antes que sea tarde fue puerta de una heladera antes, repentinamente y muy suave y con un pequeño sonido quizás algo delator se abrió sin que mediara corriente de aire o cosa cercana en el silencio de la noche de los tiempos. Creo en fantasmas. No me molestan. Al menos los que viven con uno, remordiendo la conciencia y cambiando situaciones en vez de modificarlas. Armonía...
Pero retornemos un poco atrás a el mismo momento en que digo que abro los ojos, o cuento que abro los ojos en una frase en la que vale la redundancia, pues ¿entonces qué? La ventana, postigo, que fue puerta de heladera ¡está abierta! y desde donde llega la luz una mano enorme aparece y ¡me agarra el pie! Intenta quitarme de ésta historia, lo doy por hecho. Es tarde, cerca de las 4 a. m. creo, entonces le lanzo algo para alejarla (tengo un insomnio aberrante hoy) un frasco de mayonesa primero, luego una lata de atún abierta, un trozo de queso triangular, una botella de vino blanco que nunca voy a beber y que abrimos hace años. Ahora todo se torna confuso, porque busco más proyectiles en mi heladera siempre vacía y también caigo en la cuenta de que la mano ahora intenta agarrar algo que está debajo mío. Ya sé lo que es. Estoy resignado. Ha ganado. Intento agarrarme de la rejilla inútilmente, ya no recuerdo como mover los brazos. Y el sopor. El sopor insoportable de todo ésto. La mano agarra el plato donde estoy recostado inmóvilmente. Soy un filete grueso con mucho hueso. Vago, durmiendo.


Gg
Marbella
04.25 a. m. 25/02/09









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viernes, diciembre 30, 2011

Road to Finis Terrae ( Parte II)


Grado a Cornellana- Sobrearribas- Llamas- Quintana- Villazón- Casazorrina- Salas: 21.30 Km. (Salas-Tineo 18 Km. Terreno en pendiente, en subida)

Tomo un café en la Pacita, pequeño bar en la etapa de grado a Cornellana. Un personaje encomiable me recibe con un café de filtro con leche gorda ordeñada no hace mucho ese mismo amanecer. Luego de haber visto las vacas en los prados entiendo el sabor de esta leche.

He visto un pájaro. Bellísimo. Pero diferente. Tal vez lo diferente era lo bello o que era bellamente diferente. Tenia el cuerpo que cualquier otro pájaro, además de plumas lo que no extrañaba nada. Pero lo diferente era su morfología. Era casi cuadrado. Su vuelo era llamativo también. Tangencial y perpendicular, parecía moverse sobre planos reticulares. Se acercaba raudo y recto al árbol de frutos amarillos y comía de él. Extraño ver los trozos cúbicos que faltaban de pero después! Un extraño tipo de alimentación arquitectónica deconstructiva se podría decir. Y cuando deponía en el suelo quedaban bloques! Así formaba su nido, de forma piramidal y de unas proporciones dantescas de acuerdo a la edad del ave. Tenía mas señales extraordinarias. Cuando respiraba el aire filtraba el polvo y la humedad exacta para lograr la masa exacta de su argamasa de construcción. Y sus garras! Lanzaban agua!! Cuando sobrevolaba su nido piramidal lo rociaba con el aquel líquido lo mantenie fresco. Vaya maravilla de ave!
Vivía en una zona desértica hace mucho tiempo, pero ya su entorno parecía una jungla cúbica.

4.6.11
Ayer, 3.6.11, el camino fue algo duro. Tenia una rozadura en la espalda y sobre los hombros. Me jodió mucho, entonces cargue menos agua y aligeré un poco el peso de las correas sobre los hombros desacostumbrados. Me recomendaron un ungüento que me permitió seguir. Aún así cumplí el tramo sobradamente y muy tranquilo disfrutando. Al final unas cervezas con una pareja de Cataluña Virgi y Dodre, y un tío de Santander que hacía por enésima vez el camino aunque ahora en bicicleta.

5.6.11
Queda un tramo de 8 km para el próximo albergue, relajado, aunque tal vez siga al siguiente, aunque no perderé el paso relajado mientras busco y retrato las imágenes que el camino evoca.
Hemos pasado el albergue y seguimos al siguiente unos 5 o 6 km mas adelante. Algo ha sucedido en el último lugar, respecto a las plazas cubiertas, las reservas, a una discusión o respecto vaya a saber que. No me interesa nada de ello, es justo algo que estoy evitando, sigo adelante. Quizás salte parte del tramo. Necesito curar ampollas y rozaduras, buscar una gorra, una cortaplumas y partir rumbo al viento.
(Hubo un prado bello, con un árbol en medio. Algunos cables intentaban distraer. Los obvié. Algunas cosillas de la LX5, su modo manual!)

árboles solos

míralos
ahí!
llaman la atención
se intentan comunicar
con otros árboles
sólo los días de viento
las tormentas solo
los rayos
quizás no llamen la atención
tan sólo son mi imagen

Canciones. Músicas. (ver Walden...
He cruzado un bosque. Había músicas arriba entre las hojas de las copas traslucidas del sol y la luz de la mañana. Canciones. En el aire húmedo del bosque por la mañana los líquenes y musgos rebozan entre las cortezas y piedras apiladas. En las fuentes, en la vertientes o los tallos de los castaños. Y por las sendas las cortezas pintadas con nuevos signos de colores, o tal vez tan viejos como el tiempo o el Sol. Y dejarse sentir. Quieto. Percibir los sentidos. Mirando las copas mecerse suaves y el arrullo suave del arroyo saltando de piedra en piedra mientras estoy recostado en un linde fuera del sendero interpretando el sonido, de las imágenes, del tacto, con los sabores y olores intensificados. Entonces un pequeño corso se detiene tan cerca que te ve y queda quieto como el aire y sus ojos negros te observan mientras te husmea y te diferencia del follaje por la roja camisa leñadora o quizás porque parpadeaste y se gira tan rápido, vigoroso, ágil y sagaz desapareciendo en el tornasolado de sombras brillos e instantes quietos con tres movimientos justos. Tres movimientos de rigor.

Caminar por carreteras vecinales con abejas que se acercan al oído y cantan sonatas con sus alas breves, arpegios claros y cantatas volcánicas. Bordeando praderas verdes sin ballenas blancas aunque navegadas por solitarios árboles que protegen al paisaje del barroco condimento de los cables. Ir como romántico, un tonto atontado enloquecido ante una amapola roja sobresaliendo sobre un campo de trigo sobrevolado por cuervos.
He conocido a los cuervos. Los he visto por primera vez hace nada. El brillo metálico azulado de sus plumas negras contra el capote de una niebla instantánea que brota del linde de un bosque y baja hacia los valles hasta que una brisa despierta y la arrastra contra el suelo y la convierte en una cascada que hace el sonido que se oye dentro de una siesta hipnótica.
Pues entonces estar dormido tal vez y ser las ramas bajas apoyadas sobre el cauce corto y rápido entre las rocas donde las truchas rolan las corrientes y mosquean las transparentes tensiones superficiales de un infinito trance.