Los siguientes y anteriores textos e imagenes pueden herir la susceptibilidad de personas susceptibles, ante eventuales quejas ruego disculpen y sepan comprender que ni mi, ni su período de vida es color de rosa. Siempre echo en cara el ejemplo de E. A. Poe, un incomprendido. Ahora odio las comparaciones, pero miren bastante más abajo en este blog si quieren cantos a la vida. Ah, y por favor no recomienden esto a cualquiera. Además, esto esta por cerrar, cansado de banalidades.
El autor
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Entró. Primero golpeó la puerta. Los nudillos sonaron contra la madera haciendo un sonido hosco o seco. Tres sonidos continuados. Entonces entró. Dijo algo que no se escuchó. Desde la ventana un camión de recogida de residuos faenaba. Entonces cerró la puerta y salió. La persona que miraba la televisión debajo del sonido que entraba desde la ventana no giró en ningún momento la cabeza. Ningún movimiento solo la expectación producida por las imágenes. Tal vez no supo que había entrado alguien y salido después.
Folio XIII Intento Persevero En lo malo, en lo bueno Dejar huella En el puto polvo caminado He visto en la sombra de las Dunas El secreto del lenguaje Y lo recuerdo
Folio XVI Las artes, je Silencio Una apoplejía que se distiende Las formaciones se reúnen Las informaciones esperan la orden
Folio XVII Muy suave, debajo de algún techo Y desgastado Algo tiene que ver Conmigo, tigo, sigo Prosigo Junto a las torres El papel abandona al píxel Una pequeña llama transita Enmudece (humedece) el Pasado Como agua de váyet (váter)
Folia XXXCV Quizás no, Algo sabrá de tu ausencia Modificar algo seria cambiar Un destino Claro, es necesario no dormir Descubierto Quizás si
Folio I Mientras una venda cubre Un ojo Cualquiera puede interponerse a ese mirar (justicia)
Folio IVII Ayer recorrí descalzo un Mar Las olas cubrían mis pies A intervalos precisos en fin Sincronía cautivante, pies Pasos agua Pies pasos agua Y así Recogí una piedra De la línea de la marea más alta y la lancé Dio en la boca abierta de una ola
Decreto (Folio grande) Quiero, Mientras haga este discurso, Que esa dama del público Me chupe la polla En tanto que aquella la q esta a su izquierda un poco mas allá, si tú! Me siga y se deje por detrás Eso es decreto Mi deseo Mi ley Arrastrare la Ley Conmigo En este recorrido hasta Que la ley sea mi palabra Mi palabra ley
Folio Quincuagésimo Da una perspectiva Que inquieta
Trigal q triga Cabras q cabran Cuento autos adelantados, por adelantar y q nos han adelantado Milla dividida uno punto ocho es 6 tres km a Sevilla, a kusturika y su tropel Escancio huecos boquetes cerebrales bogando espacio para cumular nueva/as Limones que limonan Olivos que olivan o liban Recuerdo pastos que vacan Edificios que evacuan ascensores edifican sus noches de ventanas encendidas del fuego constructor El ángulo de la pared q hace ángulo con la pared frontal y lateral con la cama y el techo angula las dimensiones y sostiene al piso en el sitio real, el resto posee la forma imaginada, nada nuevo pero innova saber q se mantiene así desde entonces hasta el futuro q promete suceder, algo inevitable si se tiene en cuenta que he puesto el despertador para dentro de tres horas Por fin la lámpara cuelga al techo de las telarañas de las arañas Y éstas del interruptor!
Ella decide sus orgasmos casi como respirar. Un acto reflejo son sus orgasmos o sus actos. Y simplemente yo he descubierto como inflingir orgasmos. Puedo usar la mirada, pero también aficiono todos lo otros sentidos cualesquiera sean estos o sus artilugios. En fin que el viento amontona las historias y dos historias se unen para conformar algo tan vasto como las letras desperdigadas en las estrellas de un cielo de febrero como esta noche descubrí al despertar de un sueño aunque resumido justamente en este relato corto en el que sumo las esperanzas por abreviar lo que considero casi inefable. La orgasmera y el orgasmero caminan por las calles en diferentes direcciones y cruzan sus miradas al girar una esquina. Dos pasos después ella muerde sus labios apoyándose en la mirada de él, junta las rodillas y emite un reprimido murmullo finalizando o poniendo el punto a su orgasmo. Ya la mirada postrera y descansada de ella fijada en el suelo mirando el recorrido del pasado clímax y sintiendo el aire caliente de unas palabras que le invitan a un café y orgasmar a 16 centímetros de su oído derecho hacia el café sobre el que están parados justo en la misma acera. El café con leche de ella y el cortado servidos en vaso el primero y en una pulcra pero desgastada blanca taza con un sobre de azúcar el segundo y aunque amargo el café mas pequeño que bebió de un sorbo él para recorrer los sabores latinoamericanos desbordantes desde una Colombia lejana fueron testigos de los continuos y contiguos orgasmos seriados desencadenados a partir de miradas, roces, olores, sabores, y murmullos en las primeras cinco intervenciones que produjo el orgasmero a la orgasmera orgasmada con orgásmica orgasmicidad. El café con leche medio bebido quedó en la mesa junto a las monedas que abonaron las dos bebidas tanto protagonistas como víctimas de los derroches de jugos vaginales que humedecieron la silla y suelo del pequeño bar de aquella modesta esquina donde el encuentro de dos turistas del orgasmo hicieron su pequeño y no tenue encuentro, ambos turistas de la soledad, y ambos cuasi como turistas siguieron sus pasos en sus respectivas direcciones continuando sus anónimas secuelas.
encontrar ( hacer ) un salvavidas (en una fabrica) podria ser la solucion que haga que no tambalee la suave fragilidad de las mentiras de un gobierno que se desgasta lentamente en su imagen mediatica e omnipresente. Asi que si pues la jugada brasileña de hacer trastablillar esta apenas firme pista de que eran restos reales ha desecho una escenografia de cartón sucinta a evitar una campaña naval en pos de quien sabe que trozo de esperanza flotante. Ahora la movilizacion de buques, aviones, minisubmarinos, patrullas civiles costeras, ademas de los medios que seguiran a este circo en caso de no obtener resultados, porque el desarrollo de elementos para destruir es mas eficaz que el de recuperar vidas o maquinas q los transportan. Ahora el porque de toda esta cuestion? Porque me cuestiono todo esto? Jejeje, buena pregunta. Quizas me este haciendo el periodoista, indagando un poco mas allá, quizás, quizás. Tambien hay lo otro. Me estoy volviendo un especialista de la Tv, las radios, los medios. Se antes de dormir que sucederá, cada cuanto habra una cuarta noticia clave en cada día que soliviane a los medios y los sonsaque del letargo y provoque la avidez. Quizas me he despertado de la siesta con una idea y simplemente la he plasmado. Soy humano, recuerdas?
Sorprende pensar tan temprano en que algunas de las cosas que se harán durante el resto del día poco o relativamente tendrán q ver con la finalidad del todo, con el sentido central donde la adecuación de las circunstancias abogan por la sentencia absoluta. La decreciente, por ejemplificar, manera en que la noche incrimina al día y sublevados avanzan hacia la formación de una intrepidez, hacia un punto variable en el cual se transmuta, o la condición se conserva. Como vivir en un aeropuerto y jamás tomar un vuelo. O la reina de la colmena que jamás ha visto el Sol. El pequeño gran sacrificio o el sentido de oír la respiración de las cosas, recordar cosas sin importancia. Y nadie te podrá decir otra cosa. Nada tan fácil. Ni tan difícil. Seguir la línea blanca del mar de nubes, otrora tormentas, otrora Pure blue Sky. Little things. Little things make all. Tan quemado como uno va y aún no ha gastado un céntimo de día.
Sin embargo alguien, cualquiera, aprieta un botón, enrosca una tuerca, gira la esquina y todo cambia, vuelve a “esa” normalidad, la ordinaria, la acomodada, la conveniente. Así sucede sometimes. Así sucede. Y reniegas de la vista, del ocio, de la confortable saciedad con un sonido bajo, emitido infra cutáneamente, desde órganos lejanos con un sonido mudo, incierto. Algo estúpido cada vez que lo pienso. Cada vez. Maldito amor.
Ahora hay una diferencia. 1. Sentado en una roca miro la cadencia de las olas sobre la superficie quieta y metamorfoseante. Olas magníficas. Lentas, de no más de 40 centímetros. Largas. Puedo ver el fondo rocoso dentro de cada una de ellas, piedra marrón por miles, verdosas, equivalentes una a la otra, simétricas con conformidad e independientes, tan independientes, pobrecitas, sobre el fondo verdemásclaro de la superficie reflejado como un Fisheye. Como una bonita narración visual sinestésica continua, hiperreal, grupos de peces (véanse cardúmenes en el plural) comen, alimentándose entre las olas del agua del mar con sal mediterránea. Y es una maravilla aunque racionalmente no he salido con cámara hoy. Sabía con intención que esto sucedería. Siempre lo sé. No sin disimulo se que lo sé, y confortado guardo las imagines combinándolas con algún sonido en pastillas o jarabe de recuerdo. Un pez, un pez totalmente acuático al que veo a 15 metros de aquí, se ha colocado panza arriba un rato, lo miro desde la piedra donde estoy sentado con zapatos de 129 €, y luego una ola llamada “Suficientes perros miran sentados” de 65 años y del Báltico, lo eleva arrastrándolo un poco de lado mostrando la plateada forma de su inferior lado como una cuchilla retozando. Derivando. Son olas tan suaves y la arena tan amarrada al cielo. A la derecha la profundidad no alcanza 10 centímetros. Otro grupo de peces (Observar que tenue redundancia. Redundo: véanse cardúmenes en el plural) con los lomos, aletas y colas fuera del agua se alimentan moviendo las rocas y ¡lanzándolas fuera del agua! Una mariposa nocturna o polilla camuflada perfectamente con equipo de tonos satinados y tópicos se mueve con movimientos medidos y graduales lenta al borde de la resaca de las olas hacia ésta roca. Por la noche ha perdido el rumbo quizás. ¡Si lo hacen las ballenas! piensa en voz alta. Y da otro paso hacia mí. A centímetros de mis ojos, sobre la superficie del agua estancada un triángulo oscuro, y vertical en el plano, merodea característicamente. Merodea y merodea el contorno de mi sombra. Luego como un claxon mordisquea algo, se sacude, se retuerce, llevándose un trozo. Lleva algo al agua profunda… Suena el teléfono como un claxon otra vez. Un helicóptero pasa ultra bajo, las sombras de las palas lamen 9 veces la porción de sol que me estimula. El teléfono otra vez claxonea. El horizonte se ha llenado de cargueros y acorazados con remolcadores que los acercan a ésta roca. A mi lado una niña se quita sus remeras. Me mira en tanto. Tiene ojos de agua profunda. El mar crece. Enloquece, desmesurado, hacia aguas profundas.
--------viaje al centro de la noche (mujeres que fuman) --------(¡Nosotros, uníos!) la prolongación afectó algo, pero el gesto comenzó a suavizarse a incitarse, a pedir algo más (aunque todo es así, todo incita a cambiar el cambio) esta mañana en la ducha no canto ni uso espejo, no jabón, no toalla agua solo luego café
todas las historias continúan de un momento a otro, esto parece seguir, cambios leves cada vez, de ser travestido, de futbolista de medico de pierna trozo de madera para diente aceite gota
de acuerdo a la temperatura diaria, a la premura de la idea, al sentimiento razonado luego del café
sábado, febrero 21, 2009
carnes en carnaval (el vendaval, la vorágine) el filo en el centro de la carne el escindido límite la porción relativa el eterno rival lacónico dentro la insuperable faena del ausente las prácticas sórdidas del oficio inserto de la gula las proporciones, las mediciones, el pesimismo coral (carnal) el fin, la boca de la ola en las tráqueas de la costa (la gaviota flota paciente, espera la alimente, espera mi cadáver, mis ojos en el cadáver) el destello del agua contra la luz de cien nubes viví algunos días en otros sitios diferentes puertas de entrada ventanas los peces en el agua
Está diana. Han llegado de Tailandia con Alex. Comemos como pastillas escuchando las historias. Nos traen regalos. Pantalones vietnamitas. Un colgante. Un señalador de libros que tiene escrito “100 % Elephant Dung Paper” y no huele.
En la oscuridad de la primera mañana. La mañana antes del sueño.
El agujero quedó a un lado del cuadro, algo alejado de los otros siete. Cordita. Le gusta el olor a pólvora en la oficina. El olor a cordita. Claro, antes del primer cliente. Por supuesto.
Taormina, Nochebuena. Diferentes harapos le atraviesan los pensamientos. Diferentes detalles. Demasiados son ninguno.
Sopla el cañón y el resto de humo lento se une a la decoración ambiente. (Una silla bajo el cuadro, aserrín, un escritorio y la silla que su culo cubre ocho horas) Desde que las formas son formas y por ende deviniesen en sus estados éticos, morales o metódicos, miles de transiciones pasaron.
Ahora soy el verdugo. Me pagan por eso. Y bien… Bienvenido.
Formalidad el destino. Intento no evocarlo ahora. Es mejor no evocarlo. Diré entonces que todo esto es real, ha sucedido durante el último mes.
Comenzaré contando un sueño que tuve y me impactó porque fue lo que comenzó con esto. Ya bien sabemos que no sueño, no tengo sueños al dormir, lo que me lleva a pensar q lo que vivo a diario es el sueño. Pero venga. Sigamos. Al despertar soñé q estaba en una estación esperando a alguien. Esa persona llega y me muestra un camino. Tal vez debería haber tomado ese autobús o tren, no recuerdo al medio, pero recuerdo fue el 635. Y partió.
Me fui caminando con esta persona. Y se llamaba Don Juan.
Ahora un viaje temporal al futuro.
Comencé un viaje recorriendo España por una cuestión laboral. En un momento, cerca de Madrid, con Mancilla retamos al destino. Estábamos hablando de éste, de sus posibles elucubraciones y decidimos no ceñirnos a él, con un juego de palabras similar a éste podemos decir que lo retamos. Y todo cambio. La mañana siguiente viajando bajo la lluvia hacia fotos desenfocadas de autos en movimiento, coches parcialmente enfocados a través del cristal cubierto de gotas. Tomo una foto por defecto a un coche q nos adelanta. Y es un coche de la Policía civil! Nos detienen, nos guían a un descampado y descienden tres uniformados algo mosqueados por los últimos actos etarras. Piden documentación (¿es necesaria recordar mi ilegalidad en este país?) y cuestionan el hecho tomar fotografías a propiedad del gobierno, de la seguridad nacional, etc. Le muestro las tomas y todo queda saldado al borrar la instantánea en la que un culotte de verde oliva contrasta con un gris de cielo y el arcén. No hay consecuencias, salvo por la pérdida de algunos puntos para Mancilla por no llevar carnet ni el cinturón abrochado.
Despedimos a las chicas que partían al aeropuerto y nos encaminamos a Huelva, recordamos el tema del destino por diferentes circunstancias. Segundos después en una bifurcación Mancilla trata de rehacerse a un carril y un coche como un flash nos da de lado y nos adelanta como una bala. A punto de estrellarnos recuperamos el control y nos detenemos. Nos miramos. No hablamos más del destino. Fue lo acordado. Tema sellado y considerado como conclusión.
Esta mañana de diciembre recibo una llamada. ¿Que número habías soñado? Pregunta Mancilla. Digo 635. (En Madrid estuvimos en una casa de apuestas y estuvimos por comprar el número y dije que no, no se porque)
-Salió en la lotería de navidad esta misma mañana.
Situación extraña, la remonto a texto minutos después de suceder. He echado la billetera en el buzón del correo, mierda. Si, una tontería, vamos al grano, dos noches atrás encontré bajo la lluvia una billetera, ilusionado fui a un bar, pedí cervezas varias, cuando la abro no tiene nada, solo tarjetas. Hoy noche salgo a comprar tabaco y dejarla en un buzón. Lo hago, la dejo en un buzón del correo debajo de casa. Hago cinco pasos y me doy cuenta que deje allí mi billetera. La otra esta en mi bolsillo. Mierda. Mierda. Mierda.