












Los siguientes y anteriores textos e imagenes pueden herir la susceptibilidad de personas susceptibles, ante eventuales quejas ruego disculpen y sepan comprender que ni mi, ni su período de vida es color de rosa. Siempre echo en cara el ejemplo de E. A. Poe, un incomprendido. Ahora odio las comparaciones, pero miren bastante más abajo en este blog si quieren cantos a la vida. Ah, y por favor no recomienden esto a cualquiera. Además, esto esta por cerrar, cansado de banalidades. El autor
Road To Finis Terrae
Parte I
Comienzo de viaje.
1 de Junio.
Rumbo a Finisterre.
Comienzo desde Málaga este extraño viaje. (Intentaré pronto explayarme respecto a la relación de esta peregrinación con relación a mi ser. Espero encontrar ese punto.)
La sensación es excelente. Me sorprende una palabra dentro de una maravillosa frase en la estación de trenes hacia el aeropuerto que me pondrá en tierra en Gijón, en el aeropuerto pegado a las olas de un cantabreado mar que salpica las ruedas del tren de aterrizaje del pequeño Airbus. La palabra en la frase es CATENARIA. Hermosa, verdad? Está finalizando una maravillosa frase solo para entendidos. “No Lanzar Agua en Tensión en Catenaria”
Ahora en Madrid. Una espera de tres horas en la combinación de vuelos hacia el aeropuerto de Asturias. Me hubiese gustado escuchar a Brian Eno con su Música para Aeropuertos sin embargo con el hambre de un león como un trozo de pollo prefabricado mirando por una ventana como levantan el vuelo unos aviones con la colas coloreadas de acuerdo a la empresa que los vuela. Algunos mas pesados que otros aletean más al despegarse de la tierra que otros, pero todos finalmente imitan a Ícaro, aunque llegan a destino a la misma distancia del Sol que este pollo. Las horas, según ahora recuerdo, pasaron. Camine por dentro del aeropuerto hasta embarcar y despegar para luego aterrizar bastante raramente. La gente aplaudió al piloto al tocar tierra. Luego comprendí el por que. Cuando esperaba el bus ya en el exterior de aeropuerto el viento era terrible, muy racheado. Por ello aplaudo ahora, el piloto lanzó a tierra el aparato como una bolsa de papas no bien superó el acantilado a principio de pista, todos saltamos en nuestros asientos, cada uno era una papa.
El camino en bus a Oviedo es una cinta gris entre un espectacular verde brillante, al venir de Andalucía este color es casi como nuevo en la escala cromática.
Oviedo. Entiendo las referencias que hizo en algún momento Woody Allen, es muy bonito. Pero muy. He cruzado por una plaza donde la gente del 15-M se besa mucho y cuelgan carteles de colores desde una fuente. Solo cruce la plaza, necesitaba un sitio donde dormir por la noche. Al verme perdido en un cruces de callejuelas un par de chavales se me acercaron y me ofrecieron desde sus teléfonos ayuda para encontrar el techo que buscaba. Me gusto aquella reacción altruista. Les agradecí con un sonrisa ( llevo las lágrimas secas para las emociones). Aunque hubo algo extraño. Lo sigo pensando con interés. Cuando se separaron de mi alejándose de mi sonrisa estoy convencido que mencionaron esto: Adiós Gastón... ¡Lo extraño es que no nos habíamos presentado! Había olvidado que viajar propone algunas cosas maravillosas, muchísimas. Entonces me dejé llevar y me abrí. Hago este viaje por ello. Además una búsqueda. Además una ballena. Además matar aquel duelo...
Algo me sacude las bolas de lado a lado, claro, tambien es domingo. Pero la fragilidad de algunas sensaciones desencadenan reacciones como esta. Andalaputamadrequeloparió! Tambien echar una buena puteada en solitario, dentro, en el frio y frente a una copa de vino en un bar de faros y libros merece la pena. Indulgencias aparte. Aunque sostengo por un momento la horrible sencillez de un sano pedo tranquilo en la tarde diafana de un domingo. Aunque llueva, aunque esa tía no me quite la mirada. Y me miro en el reflejo del espejo cubierto de botellas con la cara cansada de ver. Ver por mirar, un simple deporte lleno de espacios vacios y vacios llenos de publicidad, o la constancia torpe y desencadenada del encanto. Ahora, ayer pensaba, soy el observado. Ella se me acercó. Sos modelo, hacete una foto conmigo. Y me hice una foto, o dos, y ahora estoy en período de observacion y me observo entre los picos de las botellas aunque no sea una metáfora, aunque no vea mas de lo que veo hace ya tiempo. Unos ojos cansados de publicidad y espacios cansinos q quizas no cansen tanto como llenan, como complementan la inconsistente sensacion de errancia equivocada de cualquier forma. Y ella dijo, sos modelo, hacete una foto conmigo, y sonreí como se sonríe un modelo y solo faltó que pagara por aquella sonrisa, por el gesto estúpido que hice entre la fluorescencia de lo sintetizado en polvos que la lengua rasca en las palmas de las manos, manos de aquí o en Teherán, y la completa languidez posterior, su amiga frotando mi pierna, mi mano haciendo el gesto de una cerveza, una sillla donde luego estoy sentado y otras amigas insisten que no entienden mis palabras. Argentino, dice bajito al oido derecho de mi cabeza que habla en un ralo vaho de sordidez, mas sintética, mas perseverante que algunas intromisiones con la metafisica, con la mistica en los sitios donde la gente se entrelaza a miradas y ni siquiera algunas palabras bastan siquiera para entender algo. Y los espejos interpretan las sinfonias superbas, soberbias. Ahí es donde se encadenan algunos de los resultados de alguna apuesta hecha a algun deseo antiguo. Aunque el silencio persista y solo el sonido de hielo golpeando los cristales de los vasos sean algo como una tormenta fluctuante cuando te deslizas bajo un agua transparente junto a una isla de fuego.
(2007)